lunes, 25 de enero de 2021

Después de la cuarentena: Post it!

En la tarde del 31 de diciembre estaba picando ajos para la lengua a la vinagreta, y ví mi piel erizada. Hacía calor. Estaba cansada, y triste. Desde que no tengo a mi abuela, las fiestas son tristes. Pro ella murió hace más de veinte años, y ni mi madre ni mi padre ni mis hermanas viven en mi ciudad, asique las fiestas acostumbran ser tristes, y mi gata Noa, con la que había vivido y dormido durante 17 años, había muerto hacía dos días. Un profundo cansancio me aplastó. Había terminado la práctica de taichi con un dolor de espaldas inverosímil, inclusive para una paciente crónica de lumbalgia como yo. Hacía mucho calor, además. Siempre hace calor para mi gusto, y así y todo estaba erizada de pies a cabeza, dolorida, y cansada, cocinando para llevar a la cena en casa de Banu. Supe, al ver mi piel erizada aún antes de sentirla, que tenía covid, y que tenía que cancelar la cena. Y así fué. Pasé veinte días aislada completamente, sin abrir casi la puerta, comiendo mis reservas y unas frutas que velientemente me trajo mi hija hasta la puerta, adicioné vitaminas que me alcanzó Sonia, la mejor vecina del mundo de la farmacia del barrio. Comí sin ganas y sin sentir sabor ni olor. La cabeza me dolía tento que pensé que se me caerían los dientes. Durente el día puse una bolsa de hielo varias veces al día para aguantar. Tres días no hablé ni abrí los ojos, prácticamente. Cuando pasó, renaci. Volví a vivir, y no había nada ni nadie al rededor. Tenía todo el tiempo para mí: una semana más de cuarentena. Sólo quería leer y escribir. Demoré dos días en sentir el vació. Estaba en duelo. Viuda, otra vez, de alguna manera. Las cosas más importantes no son las que pasan en nuestra vida, sino lo que hacemos con ellas. El 29 de diciembre enterré a Noa en el jardí del fondo de la casa de mi profesora de Taichi, Blanca Bersanelli, a la que conozco hace 33 años. Dónde están realmente mis raíces? Nada me hizo falta: tenía agua, comida, vitaminas y analgésicos. Recupero capacidades día a día, aunque sigo débil. Ahora, sólo comiendo, descansando, haciendo taichi y escribiendo, con la energía amorosa de mis compañeros de práctica por zoom, me recupero. Vuelvo a la vida! PEro no a la vida de ante, no. Ahora vivo para algo más lindo: Cumplir un sueño. Algo tan barato como escribir un libro. Queridos lectores, hay sueños a los que renunciamos, enterramos. Otros florecen.

martes, 17 de noviembre de 2020

Yo cocino mi vida.

Elijo los ingredientes, los meto dentro de mi chismosa, los pago y me los traigo a casa (en general, porque también me gusta cocinar en el parque Lecocq o el de Punta Espinillo, pero estas son historias para otro día).

Todo esto es una suma de buenas noticias: soy conciente, puedo elegir, tengo información, una idea de qué quiero, un trabajo y dinero para pagar mis cosas, una casa y también parques a los que ir de paseo. Y el tiempo me lo permite! El clima, queiro decir, porque lo que es tiempo para paseos no he tenido, trabajo trabajo y trabajo preparando mis próximos talleres!

Qué quiero para mí? Slud, dinero y amor. Por eso siempre hago mi pan, que tiene las tres cosas.

Comparto una flor de obra, tulipa de masa de chapati, cocida al horno sobre un vegetal, juraría que fué una berenjena, pero no me acuerdo, quizás haya sido una piedra, fué hace algún tiempo, me acuerdo que al comerla fué crocante y resistente, soportó ingredientes jugosos y calientes, creo que fué carne con cebollas doradas!

Chapati básico clásico recontra sano.

Pan originario de la zona de India y Paquistán.

Instrumentos: Un bowl (o palangana)

Una cuchara

Un palote

Un sartén o plancha de hierro

Una pinza de metal (para darlo vuelta, o un tenedor, pero es más difícil!)

Un fuego y la asistencia de un adulto…

Ingredientes: Harina blanca (1 cero) 2 tazas

Harina integral fina 2 taza

Aceite 1 cucharada mediana

Sal 1 cucharadita

Semillas de sésamo 1 cucharada

Agua 1 taza y algo más, a ojo dependiendo de la humedad ambiente, la de la harina, el gusto de cada uno.

Siempre tengamos harina adicional para estirar la masa y aceite para “pintar” el sartén!

Procedimiento:

Manos limpias, cómodos.

Colocamos las harinas en una palangana, después las semillas (tostadas las de sésamo hasta que salten en el srtén!)

Después agregamos el aceite, mezclamos bien, y por último (y con mucha atención!) el agua. Vamos a agregarla de apoco porque es muy importante que podamos trabajar la masa sin que se pegotee contra la mesa, aunque siempre podemos agregar más harina si nos pasamos.

Después que está la masa pronta, la amasamos todo lo que nos dé la paciencia. Cuanto más la amasemos más suave será al comerla. La podemos dejar descansar (una hora, un día o una semana) o cocerla en el mismo momento. A mí me gusta guardar una pelotita del tamaño de un puño para agregarle a la siguiente masa, lo que llamo masa madre. Esto le dá una fermentación suave y natural que la vuelve más fácil de trabajar a la masa y de digerir al chapati.

La estiramos bien y mientras ponemos a calentar la plancha, sartén o piedra que tengamos. El chapati tiene que quedar de no más de tres o cuatro milímetros de espesor.

Pintamos la plancha con un pincelito de cerdas naturales (sino se quema) o de papel con aceite.

Cocinamos a fuego fuerte de ambos lados sobre una superficie caliente. Cuando empieza a hacer burbujas es que ya está para dar vuelta.

Podemos probar masas de diferentes espesores (finas y gruesas) las que van a llevar diferentes tiempos de cocción, y además van a quedar diferentes, unos más tiernos, otros más crocantes.

Por último vamos a comerlos! Buen provecho! Calentito es rico! Pero frío también!


viernes, 17 de agosto de 2012

Pan

Ingredientes: 

Del trigo: 
Harina integral  1 kilo
Gluten             1/4 taza
Germen           1/4 taza 

Aceite de maíz  4 cucharadas 

Arroz integral  2 tazas cocidas con 3 1/2 de agua y 1/4 taza de algas wakame
Remojar al menos dos horas o toda la noche y agregar: 
Lino               2 cucharadas     
Chia              3 cucharadas     

Tostar y agregar:
Sésamo        4 cucharadas
Girasol          4 cucharadas

Levadura de cerveza                        2 cucharadas
Levadura de cerveza deshidratada  3 cucharadas (de la que no leuda!)
Alga Spirulina                                 2 cucharadas 
Lecitina de Soja granulada            3 cucharadas
Polen granulado                           3 cucharadas
Sal (opcional)                              2 cucharaditas


Procedimiento: 

12 horas antes de hacer el pan, en un bol de cerámica o vidrio, poner a remojar las semillas de chia y lino, en tres tazas de agua. 

Poner a cocinar el arroz con el agua y las algas y una pizca de sal.  Inicialmente fuego fuerte, cuando empieza a hervir, lo bajo al mínimo, semi-tapado, dispuesta a que toda la cocina se enchastre porque se vuelca todo, y lo dejo media hora así al mínimo. Después lo apago y lo dejo media hora más tapado y quieto. Después se destapa, se revuelve de manera suave con espátula de bambú y se deja enfriar. 

Mientras, preparar la masa: mezclar bien en un bol grande, la harina integral de trigo, el germen, el gluten, la levadura de cerveza, la levadura de cerveza dehidratada, la lecitina de soja granulada, el alga spirullina y la sal. Tostar las semillas de sésamo y girasol, separadas, y sumarlas a los ingredientes secos. 

Cuando el arroz se enfríe, se mezcla con las harinas, agregando después las semillas remojadas y toda su agua hasta que la masa esté uniforme. Se agrega agua a ojo hasta que se pueda menejar. Amasar unos 10 minutos de manera entusiasta. 

Dejar leudar 2 horas si es verano y 4 horas si es invierno, tapado con un paño húmedo. Si no se quiere usar levadura de cerveza, se deja esperar 16 horas en invierno y 8 en verano, hasta que tengamos masa madre. Separar un puñado de la masa y guardarla en la heladera para agregar a la siguiente masa (y ésa será nuestra masa madre). 

Amasar ligeramente, y armar dos panes, en moldes, y dejar leudar un par de horas. 

Hornear con el horno abierto los primeros 20 minutos. Cuando la masa crezca, cerramos y ponemos horno fuerte hasta que dore. 

Al sacarlo del horno, retirarlo de la asadera enseguida y apoyarlo en una rejilla para que respire.

Para transportarlo tibio, envolver en una tela.

Una vez frío, se pone en una bolsa de nylon en la heladera. Dura tranquilamente dos semanas.

Buen provecho. 

domingo, 15 de abril de 2012

Con Sarita patinadora!

Difícil sobrevivir en el Botánico al contaminante olor a grasa quemada de churro y a la más irritante contaminación sonora producida por los auspiciantes durante el partido de hoy a la tarde Cerro - River, desde el estadio de River Plate. Igual pasamos lindo (sin contar las rodillas y manos llenas de lastimaduras "superficiales" que trajo Sara!) con Ginger y Simona, que no sabemos cómo fué que se colaron en la mochila de Sara. Un día lleno de sorpresas!
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Dedicado a las nubes, por volver visible el cielo y fértil el suelo.

Escribo como quien reza, para pedirle a ese invento humano de Poder Superior que me ayude, que es demasiado denso el aire: Llegó el verano.

Mi hermana mayor no va a estar para navidad, por octava vez, y mi hermana menor no va a estar para navidad, por quinta vez. Mi corazón es un agujero: Me falta el aire.

Agradezco el abrazo de mi hija y el aire acondicionado. Eso, y haber podido hacer pan dulce, lengua a la vinagreta, pan casero con super poderes y humus. Al fin y al cabo, sí estarán mi hija y mi hermana del medio y toda su familia, así como mi madre y mi padre. Comeremos mi torta de boda-que-no-fué y veremos qué sabor tiene después de haber estado en mi heladera más de 14 meses, utilizando el 25% de mis recursos frigoríficos y el 100% de los amorosos.

En medio de todo lo bueno que tiene la vida para mí, del cierre del año del trabajo,  las entregas finales del posgrado, los trabajos buenísimos que arrancan urgentes, la escultura en hierro lista para patinar, la obra fotográfica para Innova ya embalada, la producción para Luis Magallanes preciosa terminada y entregada, las joyas de gres y plata en camino, yo en las nubes.

Disfruto las merecidas vacaciones de mi hija que está en casa haciendo sus divinuras, aunque yo sin estantería. Tenía una comprometida, y se me cayó. Qué me rescata del duelo de lo que no va a ser? Mi impotencia humana se enfrenta a la realidad como una pared. A esta altura del año y de mi vida no puedo pensarla como una suma de ladrillos, no, hoy es una pared. No va a ser lo que podría haber sido, es lo que es, una pared. Fueron ladrillos como para construir una casa, y antes fue barro y fuego. Hoy no es ni un puente, no, es una pared.

Voy a hacerme una escalera gigante. Y a ver si ahora puedo seguir trabajando en mis cosas.

Fortaleza y esperanza para todos nosotros. Todo pasa, así como va a pasar la Navidad, y el verano también va a pasar, así como va a pasar este mal de amores, como pasaron otros antes. 





martes, 25 de enero de 2011

Mi tesoro de torta con super poderes.

Ingrdientes:

250 gramos de ciruelas secas sin carozo
250 gramos de pasas de uvas sin carozo
200 gramos de chocolate amargo en polvo
1 taza de agua hirviendo
el jugo de una naranja
3 huevos
2 cucharadas de lecitina de soja
1/2 taza de azúcar (negra mejor)
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de semillas de sésamo negro tostadas
2 cucharadas de semillas de lino remojadas
2 cucharadas de semillas de girasol tostadas
2 tazas de harina integral
vainilla
canela
cardamomo
pimienta negra molida
nuez moscada
ralladura de cáscara de naranja
dos cucharaditas de polvo para hornear Royal
media taza de aceite de maíz

Procedimiento:

Derrita el chocolate en el agua hirviendo, hasta que enfríe, agregue el jugo de naranja y las pasas hasta que se hidraten bien (que queden tiernas).
Licúelas con las ciruelas, los huevos las especies, el aceite, la lecitina las semillas y el azúcar.
Incorpore la harina previamente mezclada con el polvo de hornear.
Coloque en asadera redonda de unos 30 cm de diámetro enmantecada y hornee en horno medio a baño maría 40 minutos aproximadamente.

Desmolde y una vez frío envuelva y guarde en heladera. Estaciones por lo menos un día. Esta torta se conserva unos cuantos meses en heladera.

Para radicales libres (personas decididas a ser radicalmente libres):

Enriquecer el harina con dos cucharadas de levadura de cerveza, dos de gluten de trigo y dos de germen por cada taza de harina integral.

Rallar dos zanahorias en la mezcla base y un poco de jengibre fresco e incorporar a la mezcla antes de la harina.

lunes, 24 de mayo de 2010

Correr por mi empoderamiento

Ayer mientras corría pude sentir una forma de despegue.

Siempre preferí practicar marcha olímpica porque estando en contacto siempre con el piso creía protegerme del destrozo que puede producir el impacto porque ya bastante hace a gravedad en una como para andar ayudándoa de esta manera tan sufrida y sudada.

Una experiencia divertida una vez en la San Fernando de Maldonado fue ver la desesperación de los hinchas ante el hecho de que una no corra, animándo, rogando y exigiendo que una corra! Vamos flaca, vos podés! Pero yo no quería.

Ahora quiero correr, quizás porque estoy deseperada porque tengo una hija que acaba de entrar en la pre adolescencia y tengo que ser un muro donde reboten todos sus conflictos, porque tengo demasiado trabajo y proyectos en progreso que desafían mi capacidad y temple y por eso y por mi imperiosa necesidad de sentir que desarrollo al máximo mi potencial, corro, apesar de mí, corro por las endorfinas y para terminar con la limitación autoimpuesta por mi pereza y mi cabeza que me dice que no hace fata, corro para conectarme con mi máximo poder cardiovascuar y cerebral además del motor, corro para sentirme libre y fuerte, corro para cumplir el deseo de correr aunque todavía no me gusute correr, lo hago para sentirme empoderada en eso que si no lo hago yo nadie puede hacer por mí.

jueves, 20 de mayo de 2010


¿ay!
Algo
más
triste que
un hombre que no pueda
alimentar a su familia?
 sí
una mujer
que no sepa
alimentar a su familia.


me río de la plata

pero:

que no me vengan a des-ir

  1. que es lo mismo comer paja que trigo.
  2. que es lo mismo hacerse la paja que comer.
  3. que es lo mismo hacer el amor que la paja.


Maldigo las cosas que parecen ser alimento

y son forma, fama, packing, business.

Mac friend,
Go home.


domingo, 2 de mayo de 2010

Estrategias pra hidratarse: excusas para superar mis limitaciones (detestar el agua es una de ellas).

Dos litros de agua al día, cuando no es verano, es un desafío que parece imposible. Lo primero que hago es decirme ni bien me levanto que hasta que no tome dos vasos de agua no puedo ingerir nada de nada,
y mientras preparo el desayuno, me tomo los dos benditos vasos. Cuando me voy a hacer ejercicio (o a limpiar mi casa o lo que sea) antes, me tomo dos vasos de agua y después encaro. Cuando llego de hacer
ejercicio, y cuando termino la tarea dura del día, antes de ducharme, me tomo dos vasos de agua y recién después me premio con el baño.

Después, siempre que siento hambre me pregunto si no será sedd. Antes de almorzar, me propongo tomar dos vasos, sólo dos. En el trabajo, cuando me estreso, me tomo cinco minutos para mí, y me tomo un vaso de agua. Cuantas veces haga falta. Y cargo siempre una botellita de medio que tomo como si fuese mi mema cada vez que no sé qué hacer, en esos espacios que antes fumaba o me comía las uñas. Antes de cenar, me tomo un vaso de agua.  Lo último que hago es recordarme que el secreto de belleza más barato es un buen descanso, pero si no tomo agua no funciona, entonces, antes de irme a la cama, con los dientes limpios, me mando los últimos dos vasos. Y a embellecerme entonces! Si no me puedo dormir tomo agua. Y junto a la cama tengo una botella de agua siempre llena y tomo agua después de tener orgasmos, ahí sí, con ganas. Aacostarme con la panza llena de agua me ayuda a madrugar, porque si no me levanto me hago pis! Si no me quiero levantar tomo agua.

También tomo agua cuando me dan ganas de matar a alguien, cuando siento que necesito una lobotomía o medicación psiquiátrica, cuando quiero huir de mi vida y de mí, evadirme o anestesiarme  o que me internen, cuando siento que todo el mundo está en contra mía y es un complot para que yo fracase, tomo agua cuando me siento agotada y me dan ganas de morirme o cuando tengo la sensación de que no voy a poder con algo. Tomo agua cuando me siento gorda y tomo agua cuando me siento vieja. Tomo agua cuando me peleo con mi hija y cuando mi madre no me aprueba. Tomo agua cuando siento envidia de que el césped del vecino es más verde que el mío. Tomo agua cuando tengo el corazón partido. Tomo agua cuando me siento una perdedora y así al menos cuando tomo agua me siento una ganadora, al menos en lo que a hidratación se refiere.

Y así la voy llevando...

sábado, 1 de mayo de 2010

Smart food: estrategias sostenibles de vida eficaz y feliz.

La conciencia de que elijo mantenerme viva día a día y de que tengo proyectos personales por delante como para cincuenta años más, y lúcida, hace que si bien me despida de mis seres queridos cada día como si pudiese ser la última vez dando unos abrazos que en un caso llegaron a fracturar un par de costillas (abuela Dorita cómo te amo!), como como si creyese en la vida eterna.

Por eso, a pesar de mi buena salud y estar en mi peso óptimo, intento comer como si fuese a vivir cincuenta años más, por si tengo que seguir con este mismo hardware sin garantías (o garantía vencida, de hecho ni manal me dieron y no encuentro el contrato!). Asique me invento maneras de que, a pesar de mi deseo lujurioso de comer cosas que me den placer y a mi lengua el resto de mis intereses como el buen funcionamiento de mi sistema operativo, mi rendimiento físico o mi humor (qué mal se pone cuando estoy con el hígado sobre exigido), a éste músculo insaciable, e inmaduro (blando como ningún otro, pero vamos a reconocerle un mérito a mi lengua, y es que en general no tiene pelos), le importan muy muy poco, pero como puedo y cuando puedo, recurro al engaño y la omición, ninguneando sus demandas, porque un órgano tan pequeño (en comparación con mi cerebro, por ejemplo) no va a decidir mi salud, con motivaciones tan infantiles como la gratificación inmediatista, el capricho, la moda y esas cosas superficiales. Asique, a llorar al cuartito, en este cuerpo se come lo que yo digo (en general, no voy a exagerar, porque la niña Cecilia me monta cada escenita que ni te cuento, y termino cada tanto dándole gustos que después cargo en mis partes destinadas a guardar reservas (pompis y panza, inicialmente, aunque la grasa se distribuye con una eficacie que bien quisiera yo tener para moverme en el campo del arte y en el mundo). Y destesto ese sentimiento de que me pesan las sentaderas.

Y cómo mínimo por esta razón no como sitemáticamente para lo que no tengo en casa ni compro crema doble, embutidos, galletitas ni panes industriales blancos, dulces industriales, helados, alfajores, golosinas (sólo como chocolate y amargo), grasa animal, fritos, margarina (sí manteca, nadie es perfecto!), ni ninguna grasa trans (sino no puedo parar!), dulce de leche ni bizcochos. Y cómo hago para no marchitarme en el intento? Cómo me divierto? Cocinando mis inventos! Si quieren acompañarme, sigan visitándome, que iré posteando estrategias sostenibles de nutrición eficaz y feliz: Smart food. Salud!

viernes, 30 de abril de 2010

El consumo sostenible de vegetales 1: Sopa de Zapallo.

Cómo soy una mujer jefa de hogar, corro bastante. La semana que logro ir a la feria tengo como despertar espiritual, y me aprovisiono de todas las cosas que voy  consumir en una semana, más las que puedo conservar dos, y así la voy llevando.

En la primera semana se esfuman los verdes frescos (berro, rúcula, lechuga) pero los que hiervo duran más (espinaca, puerros, brócloli y chauchas).  Ya después de unos diez días en mi plato todo es amarillo o blanco: zanahorias, zapallos calabacín y cabutiá, porque también resisten los zapallitos, los zuchinis, las cebollas, los ajos y tá, papa cada tanto, pero engorda tanto...

Esta es una receta para la segunda semana, es decir para cuando no tenemos nada. Ahí siempre se puede encontrar:

Ingredientes: 1/2 zapallo y 3 dientes de ajo

Procedimiento:

1. Hiervo el zapallo con poca agua (que no se cubra totalmente) hasta que esté bien tieno (con cáscara, lo lavo bien antes). 
2. Cuando está caliente pero no tanto, le agrego el ajo crudo y lo licúo lo más espesa posible (también con cáscara), con un buen chorro de aceite de maíz crudo y sal. La pimienta se la pongo por encima cuando está en el plato. Y atención! Si el zapallo es cabutiá, la sope es verde, o casi.

En la heladera dura en condiciones óptimas dos días. Si vas a dejarlo más, cocinar el ajo antes, pero con lo rica que es, imposible que dure más,y el ajo crudo tiene super poderes (no solo el de estropear el aliento, atencón, también levanta las defensas).

Porqué mi madre me habrá inoculado eso de que hay que comer siempre siempre todos los colores? Si no le doy a mi hija todos los días al menos dos más que el blanco del arroz integral o la pasta, me siento culpable. Y los congelados no me parecen una solución total, hay que mecharlo con algo "real", me parece que me dijo mamá esto también. Hay madres madres, lo peor es que a una le queda todo grabado. 

Bueno, a disfrutar! Salud! Y buen provecho!

martes, 20 de octubre de 2009

Pan

Mi experiencia me  dejó de regalo algunas rutinas que me ayudan a nutrirme y a mantenerme activa. Las cosas que mamé en casa, en el barrio y en lo poco del mundo que pude acariciarle la barriga me mantienen las ganas de perderme vivas. 

Herramientas: Ordenador o un libro, una olla (pequeña, de un litro y medio aproximadamente, lo más gruesa posible y con tapa), un bowl grande (si es de madera mejor), cuchara sopera o de madera, taza de 200 cl, dos asaderas, horno, fuego y combustible para sostenerlo. Repasador tipo toalla bien limpio. Y un furoshiki amado.

Ingredientes: 

Del trigo necesitamos: 
harina integral (2 tazas), harina blanca (2 tazas), gluten (1/4 tazas) y  germen (1/4 taza). 
Del maíz el aceite (cuatro cucharadas). 
Del arroz el grano integral (una taza, si es cateto mejor), y del lino, sésamo y girasol las semillas  (1, 2 y 3 cucharadas respectivamente).  Del mar la sal y algun pedazo de alga (kombu ideal) y agua a ojo y con ojo. Levadura seca una cucharada.

Procedimiento: 

Poner a cocinar el arroz en la olla, con el pedacito de alga (5 por 5 cm aprox.) y dos o tres tazas de agua (dependiendo de la variedad  porque cuanto más "agujado" menos agua necesita). Inicialmente fuego fuerte, cuando empieza a hervir, lo bajo al mínimo, semitaparo, dispuesta a que toda la cocina se enchastre porque se vuelca todo, y lo dejo media hora así al mínimo. Después lo apago y lo dejo media hora más tapado y quieto. Osea, disponemos de una hora: sugiero ordenar la cocina, lavar todo lo que hay en la pileta. 

Preparar la masa: mezclar bien en el bol todos los ingredientes secos (asegurarnos que tengamos más harina blanca para trabajar la masa, sino ponerle una taza sola y reservar la otra),  agregar el aceite y el agua y amasar hasta que se pueda trabajar bien fuera del bowl y no se pegue en la mesada, quedando uniforme y suave. Meter otra vez en el bowl, tapado, y dejar descansar. 

Tostar las semillas. 

Irse a trabajar o lo que sea... Todavía queda un rato (hasta que el arroz se enfríe y no queme y la masa leude como para meterle un dedo y que tenga memoria, es decir, quede bien clarito el agujero). 

Colocar un poco de harina en la mesada, y una cuarta parte del arroz, y amasar la masa  encima hasta que todo el arroz se incorpore, y repetir tres veces más. que bueno que guardamos harina. Qué falta hizo, no? Acá parece que todo salió mal, que vamos a dejar todo por la mitad, tirarlo a la basura, ensuciamos todo, hasta el piso, en general especialmente al principio. Pero es increíble, todo eso, se une, y queda bien. Es un acto de fe, es decir, hacerlo aunque no hay nada que nos pruebe que la historia va a terminar bien. Prender el horno. 

Incorporar las semillas. Amasar un poco más. Darle la forma como de una flauta. 

Enaceitar una de las asaderas. Poner el pan en ella. Dejar un rato que descansemos. 

Llenar la otra asadera de agua y meter en el horno en el estante de abajo. Esto no siempre es necesario, pero si tenemos un horno muy violento, o que quema de abajo, o demasiado lento y tenemos que dejar el pan demasiado rato, mejor ponerla así no se nos deshidrata ni achicharra, sino nos podemos romper un diente. O si se cae el pan un pié. 

Meter en el horno, con el horno abierto los primeros diez minutos, después cerramos. Dejamos moderadamente mediano. ni a toda máquina ni mínimo. Firme. 

Cuando se dora, lo ponemos de atrás para adelante y de adelante para atrás. 

Como a la media hora puede estar, pero todo depende...

Al sacarlo del horno retirarlo de la asadera enseguida y apoyarlo en una rejilla o sobre la cocina, pero que respire un poco. 

Tibio es genial. Para transportarlo así, una tela. (Qué regalo es caliente, larga un olor genial).

Una vez frío, se pone en una bolsa de nylon en la heladera. Dura tranquilamente tres semanas.

Cortar con un buen cuchillo dentado. 

Si lo tostamos al sartén, y lo calentamos bien primero, nunca se seca y queda siempre amigable. 

Y se puede comer con manteca y miel, como si fuese pan. Pero es un churrasco con arroz. Es un alimento paciente y completo... 

Arriba!

Salud!

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