viernes, 30 de abril de 2010

El consumo sostenible de trigo 2: El chapati.




Flor de Chapati

Hay cosas que condicionan directamente mi vida y no puedo cambiar: el lugar en el que nací y ser mujer.  Acá me regalo un homenaje a mis padres, a quienes les debo el placer de ser oriental del Uruguay y de aprender de ellos a disfrutar la comida de oriente.

¿Qué pido a la vida ésta que tengo? Tres cosas: salud, dinero y amor. Por eso hago mi propio pan, mi chapati (pan indio).

Instrumentos: Un bowl (o palangana), una cuchara, un palote, un sartén o plancha de hierro, una pinza de meta, fuego.

Ingredientes:
Harina blanca (1 cero)    2 tazas
Harina integral fina         2 tazas
Aceite                                    1 cucharada mediana
Sal                                           1 cucharadita
Semillas de sésamo tostadas          1 cucharada
Agua                                       1 taza y algo más, a ojo dependiendo de la humedad ambiente, la de la harina.
Siempre tengamos harina adicional para estirar la masa y aceite para “pintar” el sartén.

Procedimiento:
Manos limpias, cómodos. Colocamos las harinas en el recipiente, después las semillas (tostadas las de sésamo hasta que salten en el sartén). Después agregamos el aceite, mezclamos bien, y por último (y con mucha atención!) el agua. Vamos a agregarla de apoco porque es muy importante que podamos trabajar la masa sin que se pegotee contra la mesa, aunque siempre podemos agregar más harina si nos pasamos. La amasamos todo lo que nos dé la paciencia.

Cuanto más la amasemos más suave será al comerla. La podemos dejar descansar (una hora, un día o una semana) o cocerla en el mismo momento. A mí me gusta guardar una pelotita del tamaño de un puño para agregarle a la siguiente masa, lo que llamo masa madre. Esto le dá una fermentación suave y natural que la vuelve más fácil de trabajar a la masa y de digerir al chapati.
La estiramos bien y mientras tanto ponemos a calentar la plancha, sartén o piedra que tengamos. El chapati tiene que quedar de no más de tres o cuatro milímetros de espesor.Pintamos la plancha con un pincelito de cerdas naturales (sino se quema) o de papel con aceite.

Cocinamos a fuego fuerte de ambos lados sobre una superficie caliente. Cuando empieza a hacer burbujas es que ya está para dar vuelta.
Podemos probar masas de diferentes espesores (finas y gruesas) las que van a llevar diferentes tiempos de cocción, y además van a quedar diferentes, unos más tiernos, otros más crocantes. También podemos usar piedras forradas en papel de aluminio o vegetales para darles formas, y hacerlos en el horno.
Por último vamos a comerlos. Buen provecho.  Calentito es rico, pero frío también.

El consumo sostenible de vegetales 1: Sopa de Zapallo.

Cómo soy una mujer jefa de hogar, corro bastante. La semana que logro ir a la feria tengo como despertar espiritual, y me aprovisiono de todas las cosas que voy  consumir en una semana, más las que puedo conservar dos, y así la voy llevando.

En la primera semana se esfuman los verdes frescos (berro, rúcula, lechuga) pero los que hiervo duran más (espinaca, puerros, brócloli y chauchas).  Ya después de unos diez días en mi plato todo es amarillo o blanco: zanahorias, zapallos calabacín y cabutiá, porque también resisten los zapallitos, los zuchinis, las cebollas, los ajos y tá, papa cada tanto, pero engorda tanto...

Esta es una receta para la segunda semana, es decir para cuando no tenemos nada. Ahí siempre se puede encontrar:

Ingredientes: 1/2 zapallo y 3 dientes de ajo

Procedimiento:

1. Hiervo el zapallo con poca agua (que no se cubra totalmente) hasta que esté bien tieno (con cáscara, lo lavo bien antes). 
2. Cuando está caliente pero no tanto, le agrego el ajo crudo y lo licúo lo más espesa posible (también con cáscara), con un buen chorro de aceite de maíz crudo y sal. La pimienta se la pongo por encima cuando está en el plato. Y atención! Si el zapallo es cabutiá, la sope es verde, o casi.

En la heladera dura en condiciones óptimas dos días. Si vas a dejarlo más, cocinar el ajo antes, pero con lo rica que es, imposible que dure más,y el ajo crudo tiene super poderes (no solo el de estropear el aliento, atencón, también levanta las defensas).

Porqué mi madre me habrá inoculado eso de que hay que comer siempre siempre todos los colores? Si no le doy a mi hija todos los días al menos dos más que el blanco del arroz integral o la pasta, me siento culpable. Y los congelados no me parecen una solución total, hay que mecharlo con algo "real", me parece que me dijo mamá esto también. Hay madres madres, lo peor es que a una le queda todo grabado. 

Bueno, a disfrutar! Salud! Y buen provecho!