Escribo como quien reza, para pedirle a ese invento humano de Poder Superior que me ayude, que es demasiado denso el aire: Llegó el verano.
Mi hermana mayor no va a estar para navidad, por octava vez, y mi
hermana menor no va a estar para navidad, por quinta vez. Mi corazón es
un agujero: Me falta el aire.
Agradezco el abrazo de mi
hija y el aire acondicionado. Eso, y haber podido hacer pan dulce,
lengua a la vinagreta, pan casero con super poderes y humus. Al fin y al
cabo, sí estarán mi hija y mi hermana del medio y toda su familia, así como mi madre y mi
padre. Comeremos mi torta de boda-que-no-fué y veremos qué sabor tiene
después de haber estado en mi heladera más de 14 meses, utilizando el 25% de mis recursos frigoríficos y el 100% de los amorosos.
En medio de todo lo bueno que tiene la vida para mí, del cierre del año del trabajo, las entregas finales del posgrado, los trabajos buenísimos que arrancan urgentes, la escultura en hierro lista para patinar, la obra fotográfica para Innova ya embalada, la producción para Luis Magallanes preciosa terminada y entregada, las joyas de gres y plata en camino, yo en las nubes.
Disfruto las merecidas vacaciones de mi hija que está en casa haciendo sus divinuras, aunque yo sin estantería. Tenía una comprometida, y se me cayó. Qué me rescata del duelo de lo que no va a ser? Mi impotencia humana se enfrenta a la realidad como una pared. A esta altura del año y de mi vida no puedo pensarla como una suma de ladrillos, no, hoy es una pared. No va a ser lo que podría haber sido, es lo que es, una pared. Fueron ladrillos como para construir una casa, y antes fue barro y fuego. Hoy no es ni un puente, no, es una pared.
Voy a hacerme una escalera gigante. Y a ver si ahora puedo seguir trabajando en mis cosas.
Fortaleza y esperanza para todos nosotros. Todo pasa, así como va a pasar la Navidad, y el verano también va a pasar, así como va a pasar este mal de amores, como pasaron otros antes.
La cocina de mi vida
jueves 22 de diciembre de 2011
martes 25 de enero de 2011
Mi tesoro de torta con super poderes.
Ingrdientes:
250 gramos de ciruelas secas sin carozo
250 gramos de pasas de uvas sin carozo
200 gramos de chocolate amargo en polvo
1 taza de agua hirviendo
el jugo de una naranja
3 huevos
2 cucharadas de lecitina de soja
1/2 taza de azúcar (negra mejor)
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de semillas de sésamo negro tostadas
2 cucharadas de semillas de lino remojadas
2 cucharadas de semillas de girasol tostadas
2 tazas de harina integral
vainilla
canela
cardamomo
pimienta negra molida
nuez moscada
ralladura de cáscara de naranja
dos cucharaditas de polvo para hornear Royal
media taza de aceite de maíz
Procedimiento:
Derrita el chocolate en el agua hirviendo, hasta que enfríe, agregue el jugo de naranja y las pasas hasta que se hidraten bien (que queden tiernas).
Licúelas con las ciruelas, los huevos las especies, el aceite, la lecitina las semillas y el azúcar.
Incorpore la harina previamente mezclada con el polvo de hornear.
Coloque en asadera redonda de unos 30 cm de diámetro enmantecada y hornee en horno medio a baño maría 40 minutos aproximadamente.
Desmolde y una vez frío envuelva y guarde en heladera. Estaciones por lo menos un día. Esta torta se conserva unos cuantos meses en heladera.
Para radicales libres (personas decididas a ser radicalmente libres):
Enriquecer el harina con dos cucharadas de levadura de cerveza, dos de gluten de trigo y dos de germen por cada taza de harina integral.
Rallar dos zanahorias en la mezcla base y un poco de jengibre fresco e incorporar a la mezcla antes de la harina.
250 gramos de ciruelas secas sin carozo
250 gramos de pasas de uvas sin carozo
200 gramos de chocolate amargo en polvo
1 taza de agua hirviendo
el jugo de una naranja
3 huevos
2 cucharadas de lecitina de soja
1/2 taza de azúcar (negra mejor)
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de semillas de sésamo negro tostadas
2 cucharadas de semillas de lino remojadas
2 cucharadas de semillas de girasol tostadas
2 tazas de harina integral
vainilla
canela
cardamomo
pimienta negra molida
nuez moscada
ralladura de cáscara de naranja
dos cucharaditas de polvo para hornear Royal
media taza de aceite de maíz
Procedimiento:
Derrita el chocolate en el agua hirviendo, hasta que enfríe, agregue el jugo de naranja y las pasas hasta que se hidraten bien (que queden tiernas).
Licúelas con las ciruelas, los huevos las especies, el aceite, la lecitina las semillas y el azúcar.
Incorpore la harina previamente mezclada con el polvo de hornear.
Coloque en asadera redonda de unos 30 cm de diámetro enmantecada y hornee en horno medio a baño maría 40 minutos aproximadamente.
Desmolde y una vez frío envuelva y guarde en heladera. Estaciones por lo menos un día. Esta torta se conserva unos cuantos meses en heladera.
Para radicales libres (personas decididas a ser radicalmente libres):
Enriquecer el harina con dos cucharadas de levadura de cerveza, dos de gluten de trigo y dos de germen por cada taza de harina integral.
Rallar dos zanahorias en la mezcla base y un poco de jengibre fresco e incorporar a la mezcla antes de la harina.
lunes 24 de mayo de 2010
Correr por mi empoderamiento
Ayer mientras corría pude sentir una forma de despegue.
Siempre preferí practicar marcha olímpica porque estando en contacto siempre con el piso creía protegerme del destrozo que puede producir el impacto porque ya bastante hace a gravedad en una como para andar ayudándoa de esta manera tan sufrida y sudada.
Una experiencia divertida una vez en la San Fernando de Maldonado fue ver la desesperación de los hinchas ante el hecho de que una no corra, animándo, rogando y exigiendo que una corra! Vamos flaca, vos podés! Pero yo no quería.
Ahora quiero correr, quizás porque estoy deseperada porque tengo una hija que acaba de entrar en la pre adolescencia y tengo que ser un muro donde reboten todos sus conflictos, porque tengo demasiado trabajo y proyectos en progreso que desafían mi capacidad y temple y por eso y por mi imperiosa necesidad de sentir que desarrollo al máximo mi potencial, corro, apesar de mí, corro por las endorfinas y para terminar con la limitación autoimpuesta por mi pereza y mi cabeza que me dice que no hace fata, corro para conectarme con mi máximo poder cardiovascuar y cerebral además del motor, corro para sentirme libre y fuerte, corro para cumplir el deseo de correr aunque todavía no me gusute correr, lo hago para sentirme empoderada en eso que si no lo hago yo nadie puede hacer por mí.
Siempre preferí practicar marcha olímpica porque estando en contacto siempre con el piso creía protegerme del destrozo que puede producir el impacto porque ya bastante hace a gravedad en una como para andar ayudándoa de esta manera tan sufrida y sudada.
Una experiencia divertida una vez en la San Fernando de Maldonado fue ver la desesperación de los hinchas ante el hecho de que una no corra, animándo, rogando y exigiendo que una corra! Vamos flaca, vos podés! Pero yo no quería.
Ahora quiero correr, quizás porque estoy deseperada porque tengo una hija que acaba de entrar en la pre adolescencia y tengo que ser un muro donde reboten todos sus conflictos, porque tengo demasiado trabajo y proyectos en progreso que desafían mi capacidad y temple y por eso y por mi imperiosa necesidad de sentir que desarrollo al máximo mi potencial, corro, apesar de mí, corro por las endorfinas y para terminar con la limitación autoimpuesta por mi pereza y mi cabeza que me dice que no hace fata, corro para conectarme con mi máximo poder cardiovascuar y cerebral además del motor, corro para sentirme libre y fuerte, corro para cumplir el deseo de correr aunque todavía no me gusute correr, lo hago para sentirme empoderada en eso que si no lo hago yo nadie puede hacer por mí.
jueves 20 de mayo de 2010
¿ay!
Algo
más
triste que
un hombre que no pueda
alimentar a su familia?
una mujer
que no sepa
alimentar a su familia.
pero:
que no me vengan a des-ir
- que es lo mismo comer paja que trigo.
- que es lo mismo hacerse la paja que comer.
- que es lo mismo hacer el amor que la paja.
Maldigo las cosas que parecen ser alimento
y son forma, fama, packing, business.
Mac friend,
Go home.
domingo 2 de mayo de 2010
Estrategias pra hidratarse: excusas para superar mis limitaciones (detestar el agua es una de ellas).
Dos litros de agua al día, cuando no es verano, es un desafío que parece imposible. Lo primero que hago es decirme ni bien me levanto que hasta que no tome dos vasos de agua no puedo ingerir nada de nada,
y mientras preparo el desayuno, me tomo los dos benditos vasos. Cuando me voy a hacer ejercicio (o a limpiar mi casa o lo que sea) antes, me tomo dos vasos de agua y después encaro. Cuando llego de hacer
ejercicio, y cuando termino la tarea dura del día, antes de ducharme, me tomo dos vasos de agua y recién después me premio con el baño.
Después, siempre que siento hambre me pregunto si no será sedd. Antes de almorzar, me propongo tomar dos vasos, sólo dos. En el trabajo, cuando me estreso, me tomo cinco minutos para mí, y me tomo un vaso de agua. Cuantas veces haga falta. Y cargo siempre una botellita de medio que tomo como si fuese mi mema cada vez que no sé qué hacer, en esos espacios que antes fumaba o me comía las uñas. Antes de cenar, me tomo un vaso de agua. Lo último que hago es recordarme que el secreto de belleza más barato es un buen descanso, pero si no tomo agua no funciona, entonces, antes de irme a la cama, con los dientes limpios, me mando los últimos dos vasos. Y a embellecerme entonces! Si no me puedo dormir tomo agua. Y junto a la cama tengo una botella de agua siempre llena y tomo agua después de tener orgasmos, ahí sí, con ganas. Aacostarme con la panza llena de agua me ayuda a madrugar, porque si no me levanto me hago pis! Si no me quiero levantar tomo agua.
También tomo agua cuando me dan ganas de matar a alguien, cuando siento que necesito una lobotomía o medicación psiquiátrica, cuando quiero huir de mi vida y de mí, evadirme o anestesiarme o que me internen, cuando siento que todo el mundo está en contra mía y es un complot para que yo fracase, tomo agua cuando me siento agotada y me dan ganas de morirme o cuando tengo la sensación de que no voy a poder con algo. Tomo agua cuando me siento gorda y tomo agua cuando me siento vieja. Tomo agua cuando me peleo con mi hija y cuando mi madre no me aprueba. Tomo agua cuando siento envidia de que el césped del vecino es más verde que el mío. Tomo agua cuando tengo el corazón partido. Tomo agua cuando me siento una perdedora y así al menos cuando tomo agua me siento una ganadora, al menos en lo que a hidratación se refiere.
Y así la voy llevando...
y mientras preparo el desayuno, me tomo los dos benditos vasos. Cuando me voy a hacer ejercicio (o a limpiar mi casa o lo que sea) antes, me tomo dos vasos de agua y después encaro. Cuando llego de hacer
ejercicio, y cuando termino la tarea dura del día, antes de ducharme, me tomo dos vasos de agua y recién después me premio con el baño.
Después, siempre que siento hambre me pregunto si no será sedd. Antes de almorzar, me propongo tomar dos vasos, sólo dos. En el trabajo, cuando me estreso, me tomo cinco minutos para mí, y me tomo un vaso de agua. Cuantas veces haga falta. Y cargo siempre una botellita de medio que tomo como si fuese mi mema cada vez que no sé qué hacer, en esos espacios que antes fumaba o me comía las uñas. Antes de cenar, me tomo un vaso de agua. Lo último que hago es recordarme que el secreto de belleza más barato es un buen descanso, pero si no tomo agua no funciona, entonces, antes de irme a la cama, con los dientes limpios, me mando los últimos dos vasos. Y a embellecerme entonces! Si no me puedo dormir tomo agua. Y junto a la cama tengo una botella de agua siempre llena y tomo agua después de tener orgasmos, ahí sí, con ganas. Aacostarme con la panza llena de agua me ayuda a madrugar, porque si no me levanto me hago pis! Si no me quiero levantar tomo agua.
También tomo agua cuando me dan ganas de matar a alguien, cuando siento que necesito una lobotomía o medicación psiquiátrica, cuando quiero huir de mi vida y de mí, evadirme o anestesiarme o que me internen, cuando siento que todo el mundo está en contra mía y es un complot para que yo fracase, tomo agua cuando me siento agotada y me dan ganas de morirme o cuando tengo la sensación de que no voy a poder con algo. Tomo agua cuando me siento gorda y tomo agua cuando me siento vieja. Tomo agua cuando me peleo con mi hija y cuando mi madre no me aprueba. Tomo agua cuando siento envidia de que el césped del vecino es más verde que el mío. Tomo agua cuando tengo el corazón partido. Tomo agua cuando me siento una perdedora y así al menos cuando tomo agua me siento una ganadora, al menos en lo que a hidratación se refiere.
Y así la voy llevando...
sábado 1 de mayo de 2010
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